
Pasadas las elecciones, alguien no muy lejos del poder que lleva gobernando durante décadas en el País Vasco levantó el auricular: "Iñaki, ya sabes lo que te toca". Y así fue, no tardó mucho en pasarse de listo el senador más repeinado de todos. Repartiendo estopa por aquí y por allá. Dando muestra del talante democrático que debería de tener un senador de un país como España, miembro de la Unión Europea y en primera-segunda línea internacional.
¿El PP? ¿Y quién no lo odia? Anasagasti el primero. Debe ser que en la catequesis que impartía esa Iglesia Vasca conocida por todos, el amar al prójimo era sustituido por el amar al próximo. Los no nacionalistas pues, quedaban excluidos de todo (incluso del respeto y del amor).
¿Y UPyD? Pues nada, lo más próximo a la extrema derecha. Una extrema derecha caracterizada por ser tolerante con la inmigración. Una extrema derecha que reivindica la laicidad del Estado y que habla del trato igualitario -repito, igualitario- a todas las religiones siempre que respeten los derechos humanos. Una extrema derecha federalista que reclama la recuperación de ciertas competencias para garantizar la igualdad de oportunidades de todos los españoles... ¿Extrema derecha? Si esto es extrema derecha, usted Anasagasti tiene más melenas que el novio de Alaska.
Habla también nuestro querido senador (aquel que lo mismo sale en un Está Pasando que en un 59 segundos) de que alianzas tales como las del PSE con el PP y UPyD no conforman sino un caracter frentista españolista... Vaya, ¿van a dar lecciones de moralidad ustedes? Los frentistas son aquellos que diferencian entre sus víctimas y las de los demás. Frentismo es aquel que conforma gobiernos cuatripartitos con tal de alejar todo resquicio constitucionalista de cualquier toma de decisión. Daba igual que estos cuatro partidos fuesen de orientaciones e ideologías totalmente diferentes siempre que se repartiese parte del pastel (que se lo digan a Madrazo).
Quizás, el señor Anasagasti quiera volver a los brazos de su partido. Se siente solo aquí en Madrid. Siente frío en la capital. Las dietas que le pagamos todos los españoles no son lo suficientemente generosas... ¿Haciendo favores para volver como hijo pródigo a la casa del padre Sabino? Iñaki, espera sentado.